domingo, octubre 18, 2009

Exposición sobre calabazas

Es cierto, y lo afirmo sin temor a equivocarme, que al llegar la medianoche hay personas que se convierten en calabaza al igual que sucede en la historia de Cenicienta.

De alguna forma extraña el mundo esta sujeto a una ilusión que con un ritmo elegante y atroz lleva a las personas a sostener una apariencia, a interpretar un papel, un rol, que en el mejor de los casos de diluye al llegar la media noche. En este contexto deberían sentirse orgullosos aquellos que logran escapar de la inercia y la presión incesante del mundo que construimos, y consiguen tomar la forma de una simple calabaza.

Algunos inspirados, seguramente tomando forma de calabaza, descubrieron la perversa conspiración y la expusieron violenta, y creo yo que inútilmente. Tres referencias nacionales son triviales:

1) El miserable personaje de la invención de Morel.
2) La terrible y metafísica lotería de Babilonia.
3) Los tristes y reales hombres y sus engranajes.

Obligado a dar referencias internacionales podría mencionar el libro del TAO: Esta obra no hace más que escupirle en la cara al mundo en que vivimos y a todos los hombres incapaces de la no acción. Una referencia un tanto más esotérica puede hallarse en el principio hermético del ritmo.

Alguna vez escuche decir que los ocultistas occidentales, atrapados por el ritmo del mundo moderno e incapaces de entregar su vida a la contemplación, recurren a poderosos, secretos, y misteriosos rituales con el fin primero de crecer espiritualmente y el fin último de lograr la unión con Dios. Los católicos intentaron ser más prácticos: describieron un ritual santificamente mediante el cual el hombre entra en comunión con el cuerpo mítico de Cristo; al ritual lo llamaron unión de los esposos y a su contexto matrimonio.

Yo no sé si al escribir estas líneas logré apartarme un poco del mundo y tomar forma de calabaza. Pero sé que hay ciertos ritos simples, demasiado simples, que son los que justifican nuestra existencia.

Guido

sábado, octubre 17, 2009

Salmo

Presento un "salmo" que escribí halla por el 2004 y que es uno de esos pocos poemas míos que no hablan de una mujer que me duele o esta distante. Aunque señalado por algún católico disidente y de oscuros motivos como un tanto protestante (debido al verso final), lo cierto es que solo pretende hablar sobre lo vulgar de los días que vivimos. O quizá, hablé de piedras pulidas que semejan espejitos de colores.

Salmo

Bienvenidos a este mundo de porquería,
la Bestia anuncia que será un buen día;
pasen, pasen todos y tomen asiento
para observar los signos de los últimos tiempos.

¡Aleluya! Cristo murió.
¡Aleluya! El hombre lo mató.

Anuncia, bailando, la palabra divina
un evangelista que reproduce mandarinas;
y habla de amor y del matrimonio
un mono feo que usa un gorro.

¡Aleluya! Cristo murió.
¡Aleluya! El hombre lo mató.

Sepan que ya no se quita el pecado original.
¿Hay animales en el lecho nupcial?
¡No! Son los esposos que se aman en Satanás
mientras pasa cantando un tal Barrabas.

¡Aleluya! Cristo murió.
¡Aleluya! El hombre lo mató.

Ya no hay herejes, ya no hay herejía,
sacada de un cuento la Virgen María;
acuden contentos, acuden a misa
sapos con traje y cien lagartijas.

¡Aleluya! Cristo murió.
¡Aleluya! El hombre lo mató.

Entonemos juntos ferviente oración
para implorar con fuerza al único Dios
que pronto el amoroso, el Cordero bello
abra el libro de los siete sellos.

¡Aleluya! Cristo volverá...
Y ciento cuarenta y cuatro mil se salvarán.

Amen.

2004-10-01
Guido

miércoles, octubre 07, 2009

Sintonizados con the big bang theory...

El dia lunes finalmente fue presentado exitosamente el robot de Taller 3. Lo curioso, es que ese mismo día en The Big Bang Theory Sheldon intentaba entrenar a Penny aplicando aprendizaje por refuerzo o condicionamiento operante (mencionan el termino y todo). Justamente, el tipo de red neuronal que usamos para simular una rata en un laberinto...

martes, septiembre 22, 2009

A 7 años del secreto del oso inmóvil

Tras siete años el cuento se me hace algo inverosímil, y quizá un poco de autoayuda. Pero lo cierto es que su contenido se ha vuelto más atroz y más humillante.

Tras siete años la gente se ve más preocupada, más pesada, más maltratada por la rutina. En general, yo también.

Nada ha cambiado, todo ha continuado su incesante degradación de acuerdo a lo previsto por ese gran escritor que hablo brillantemente de la mecanización del hombre.

Pero lo verdaderamente terrible es el secreto, tan poderoso y probablemente tan al alcance de algún buscador como siempre. Que la técnica en cuestión es capaz de la más alta alquimia y una magia relativamente potente (para bien o para mal) es indiscutible.

Algunos lo comprenden, y en ocasiones se abstraen del mundo y yacen en ese estado de paz que parece que solo puede anteceder a una muerte tranquila.

El secreto del oso inmóvil


– Dame todo o te quemo – gritó sosteniendo la pistola en mi frente. – Quédate quietito y no te va a pasar nada – agregó a continuación y precisamente, eso fue lo que hice; permanecí inmóvil y vi en sus pupilas nerviosas el reflejo de dos ojos grises bien conocidos. Fue hace mucho tiempo, pero recuerdo la primera vez que vi esos ojos grises; recuerdo perfectamente aquel glorioso día...

Fui a la facultad, a las seis de la tarde, a buscar la nota del examen final de historia de la filosofía antigua; saque un tres. Al parecer al profesor no le había gustado mi exposición sobre los números “mágicos” de Pitágoras. No me atreví a discutir la nota. A las nueve de la noche, ya en casa, llame a mi novia. Discutimos largamente y colgó el teléfono sin despedirse.

Decidí embriagarme. No era la primera vez que me embriagaba para olvidarme de uno de esos días histéricos en que uno desea nunca haber despertado, pero aquella noche todo comenzó a cambiar. Recuerdo que no pensaba, deambulaba en mi mente saltando de idea a idea mientras la noche se escurría entre suspiros nerviosos e insultos mezclados con el humo del cigarrillo. Entonces, vi los ojos grises; mire por la ventana y allí estaban esos ojos grises sostenidos por una enorme sombra.

– Es el reflejo de alguna luz en la ventana – dije tratando de explicarme el fenómeno; baje pesadamente la persiana y me fui a acostar. Aquella noche soñé con los ojos grises y una voz que me decía: “Es imposible pensar acerca de mí, no busques explicaciones”. No le di importancia al hecho.

Meses más tarde me encontré de librería en librería tratando de conseguir el volumen “Magick en teoría y practica” de Aleister Crowley; siempre me intereso el ocultismo y me habían dicho que era un buen libro para empezar. La negativa de los vendedores era constante, nadie había escuchado nunca hablar del libro.

Hacía frío, eran alrededor de las nueve de la noche y la mayoría de los negocios ya estaban cerrados; regresaba a casa frustrado, caminando lentamente, cuando vi un anciano observando la ventana de una iglesia. Había algo especial en ese viejo, como una fuerza magnética que me obligaba a acercarme, una atracción irresistible, cierta aura mística; me acerque y lo que vi me dejo perplejo. A través de la ventana pude contemplar nuevamente los ojos grises, pero esta vez vi el cuerpo que los sostenía.

Los ojos grises pertenecían a un enorme oso gris que yacía orgullosamente inmóvil. Me dirijí rápidamente al anciano para interrogarlo, pero antes que pudiera formular palabra alguna me hablo:

– Es imposible pensar acerca de la naturaleza del oso inmóvil – dijo con voz firme; cuando intenté responder, me di cuenta que el anciano se alejaba lentamente. Me encontré demasiado aturdido para detenerle.

No supe entonces, cuanto tiempo estuve mirando al oso, pero lo cierto es que volví en mi mismo alrededor de la media noche; regrese a mi casa formulando cientos de hipótesis. No era una alucinación porque el anciano también lo vio. Tampoco era una pintura o una estatua porque no son el tipo de arte que hay en una iglesia. El oso parecía tener vida y esto era lo que más me intrigaba. Al día siguiente, fui a la iglesia y no encontré oso gris ni nada que se le pareciera.

Pasaron confundidos los días de un invierno caótico. Yo estaba inmerso en el caos, como el resto de la gente, pero no dejaba de pensar en el oso gris; hasta que un día lo olvide y olvidarlo fue mi premio. Semanas más tarde, al despertarme, mire por la ventana y allí estaba. El oso gris yacía inmóvil en medio de la vereda; la gente lo rodeaba aunque parecía no verlo. Nadie lo veía, solo yo.

Me quede contemplando aquella figura, lo observaba, no pensaba. Entonces, vi el caos alrededor del oso, vi a la gente apurada, vi los rostros preocupados, vi los pasos pesados y los cuerpos maltratados por la rutina, vi como todos morían lentamente creyendo que vivían y vi del caos surgir la figura del oso, magnífica, inmóvil, gris. Comprendí las palabras del anciano y las palabras en mi sueño y hallé respuestas en el silencio del oso y en sus ojos vi un sendero y al final del sendero un árbol. El árbol era dorado y cada una de sus hojas representaba un recuerdo; examine cada hoja y vi toda mi vida y todos los instantes de tristeza y todos los instantes de alegría y cada momento era importante y me arrepentí de no haberlos disfrutado aún mas. En ese momento reí. Reí y comprendí porque se ama y entendí que significaba vivir y el oso desapareció.

Desde aquel día, cuando necesitaba paz, miraba a través de cualquier ventana y hallaba al oso y me quedaba contemplándolo en su inmovilidad y hallaba paz. Sucedió, entonces, que empecé a copiar la actitud del oso; deje de sufrir por cosas sin solución y comencé a disfrutar los instantes de alegría viviendo cada segundo como el último. Todo lo llevaba a cabo sin reprimirme, odiando y amando me hallaba en algún punto de equilibrio flotando sobre el caótico mundo urbano; cuando alguna situación parecía superarme simplemente permanecía inmóvil, como el oso, y hallaba las respuestas necesarias en el silencio.

Tiempo después, descubrí que algunos sujetos pasaban junto a mí como si no me vieran, que otros me temían y que los más inocentes se acercaban buscando paz. Más tarde descubrí que había unos pocos como yo; lo supe por su forma pausada de caminar y por como contemplaban las ventanas. Además, observe que sus ojos, como los míos, eran diferentes a los del resto de las personas: en nuestros ojos había paz. Era conciente que ellos sabían que yo conocía el secreto del oso, pero nunca crucé palabras con ellos; es imposible pensar acerca de la naturaleza del oso inmóvil, por lo que discutir acerca de él también lo es. Descubrí, luego, que los niños parecen conocer el secreto del oso pero, aparentemente, cuando crecen lo olvidan.

En este momento, estoy frente a mi posible verdugo y no tengo miedo. Él sostiene nerviosamente el arma en mi frente mientras yo, inmóvil, contemplo la orgullosa figura del oso gris en una ventana detrás suyo. En unos segundos mi enemigo quizás huirá, o quizás llorará o quizás ya no podrá verme; después de todo, cuando del caos surge la paz, esa paz no puede ser quebrantada.

***
La mayoría de las personas andan como ciegos por la vida; malgastan el tiempo quejándose cuando se tropiezan con una pequeña piedra y no son capaces de descubrir los instantes de felicidad, placer y paz que se presentan todos los días. Otros conocen el secreto del oso inmóvil y se regocijan con las cosas más simples. Solo estos últimos saben vivir.

2 de agosto del 2002
Guido

viernes, junio 26, 2009

La larga travesía de un robot daltónico...

Y finalmente… tras una larga travesía el robot logró recorrer el laberinto utilizando solo su cámara de video frontal y tomando decisiones en base a esa información. No se le exigió nada más. Solo resta mostrar el proyecto.

jueves, abril 02, 2009

Un tonto

Siempre me quedo como un tonto
en ese instante en que el alma
está por decir algo
y no lo dice.

Ese momento es como un sueño.
Es una expectativa
que se alarga hasta desaparecer
en la vulgaridad de las cosas.

De algún modo, saber que mi alma
tiene algo por decir
me enaltece.
Que finalmente no lo haga
me acongoja
y me humilla.


Guido
02 de abril del 2009

martes, marzo 10, 2009

Fin del estado del arte

Muy extraoficialmente termine el estado del arte para mi tesis de grado. Todavia me falta definir algunas cosas como el grado de paralelismo de la cosa en cuestion, pero ciertamente he llegado a un hito de incuestionable importancia.